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La Junta declara BIC el Cerco de Sejas de Aliste y el Castro de Riomanzanas, en Zamora, y adecúa el de Torre de Valdenocena, en Burgos

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El Consejo de Gobierno ha aprobado la declaración de Bien de Interés Cultural con categoría de zona arqueológica el Cerco de Sejas de Aliste, en Rábano de Aliste y el Castro de Riomanzanas, en Figueruela de Arriba, en Zamora. Además, se ha aprobado también la adecuación del Bien de Interés Cultural a la denominada Torre de Valdenoceda o de los Fernández Velasco en Valdenoceda, Merindad de Valdivielso, en Burgos, en la categoría de Monumento, delimitando su entorno de protección.

Consejo de Gobierno del 13 de junio de 2013

Castilla y León | Consejería de Cultura y Turismo

El Consejo de Gobierno ha aprobado la declaración de Bien de Interés Cultural con categoría de zona arqueológica el Cerco de Sejas de Aliste. Este cerco es un ejemplo de asentamiento del mundo castreño en el noroeste de la meseta y se trata de un lugar de dilatada ocupación, debido al importante papel que jugó para distintas sociedades, por lo que constituye un exponente de las formas de vida de las primeras comunidades aldeanas en la región alistana.

Este lugar es conocido por excavaciones arqueológicas, y el castro del Cerco testimonia la fundación en el Hierro I de una aldea fortificada por los primeros pobladores sedentarios y permanentes. De esa primera etapa fundacional se conocen grandes estructuras defensivas e indicios de actividad metalúrgica, que debió de constituir una de las dedicaciones fundamentales, junto con el beneficio de los recursos forestales. Posteriormente el castro continúo ocupado en el Hierro Pleno y posiblemente de forma ininterrumpida hasta la Antigüedad Tardía, ofreciendo uno de los escasos testimonios bien conocidos e investigados sobre la ocupación de la Tierra de Aliste durante dichas etapas históricas.

El Castro de Riomanzanas, en Figueruela de Arriba, en Zamora

El Consejo de Gobierno ha aprobado la declaración de Bien de Interés Cultural con categoría de zona arqueológica el Castro de Riomanzanas, en Figueruela de Arriba. Se trata de un relevante ejemplo del tipo de asentamiento castreño, de cuatro hectáreas, de la Edad del Hierro característico de esta zona, con una privilegiada situación natural que lo hace prácticamente inexpugnable, situado sobre el escarpe sobre el arroyo Fontano y junto a la vaguada norte. Este castro presenta una construcción de un complejo sistema defensivo basado en una muralla, un campo de piedras hincadas y dos fosos.

La muralla castreña que circunda la parte superior del cerro está levantada mediante lajas de pizarra dispuestas a tizón y en el exterior, se localiza un campo de piedras hincadas que es excepcional, ya que se extiende por todo el perímetro del recinto, menos en la zona este, donde se convierte en una zona inaccesible, por la existencia de un cortado natural sobre el arroyo. Este elemento defensivo se compone de centenares de bloques pétreos prismáticos apuntados colocados aleatoriamente muy juntos y que, enterrados en el substrato del terreno, sobresalen unos 30 centímetros de la superficie. Este campo de piedras hincadas hacía inviable cualquier ataque por sorpresa al castro. Además de esta inusual extensión, es original su situación entre dos pronunciados fosos que se hallan separados entre sí nos 10 metros, lo que acentúa su inexpugnabilidad.

Torre de Valdenoceda o de los Fernández Velasco en Valdenoceda, Merindad de Valdivielso, en Burgos

El Consejo de Gobierno ha aprobado también la adecuación del Bien de Interés Cultural a la denominada Torre de Valdenoceda o de los Fernández Velasco en Valdenoceda, Merindad de Valdivielso, en Burgos, en la categoría de Monumento, delimitando su entorno de protección. Este lugar se encuentra en un punto estratégico del valle, flanqueado por la Sierra de la Tesla y el alto de la Mazorra, enclave de gran interés paisajístico, transición entre el páramo castellano y los montes cantábricos.

Sobre la torre construida en los siglos XII y XIII, por el señor de la Casa de Salinas, se edificó por Don Sancho Sánchez de Velasco otra torre entre 1250 y 1285, que se abandonó en el siglo XVI, lo que produjo su ruina, hasta su adquisición en 1962 por Enrique de Villamor, duque de Salinas, descendiente del primer señor de la Torre, que llevó a cabo la restitución y remodelación integral del conjunto. La torre de planta rectangular tiene veinte metros de altura y muros gruesos rematados por almenas y está construida en sillarejo con refuerzos de sillería en las esquinas.

En la actualidad, se conservan algunos elementos góticos como ajimeces y saeteras, así como escudos de la familia de los Velasco. Tras las transformaciones sufridas entre 1962 y 1969 la torre consta de cinco pisos y la entrada principal se realiza a través de una puerta del Convento de San Francisco de Medina de Pomar, sobre la que se coloca un escudo de piedra del Siglo XVII con las armas de la Casa de Villamor Salinas. La torre destaca por su armonía, esbeltez y calidad constructiva, y conforma, junto a la cercana iglesia románica de San Miguel, un conjunto patrimonial de gran interés, contextualizado en el paraje del Valle de Valdivielso, lo que complementa su dimensión histórica.