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El Museo de Segovia elige una maqueta de un molino harinero como ‘pieza desconocida’ de mayo-junio

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El objetivo de la actividad la ‘pieza desconocida del Museo’ es acercar a los visitantes los objetos más singulares y desconocidos por no ser parte de la exposición permanente del centro cultural. En esta ocasión, la pieza elegida es una reproducción de un molino eléctrico de la localidad segoviana de Madrona, que fue realizada en 1988 por el maquetista Eduardo Cristóbal del taller ‘Anthica’, previo encargo del Museo de Segovia.

12 de mayo de 2014

Castilla y León | Delegación Territorial de Segovia

El Museo de Segovia continúa con su ciclo de propuestas culturales dirigidas a todos los usuarios y visitantes, entre ellas, está la ‘pieza desconocida del mes`. Esta actividad tiene como objetivo promover el conocimiento de aquellos objetos singulares y desconocidos que no suelen estar incluidos en la exposición permanente del Museo. Con la iniciativa también se busca atraer a un público que, aunque ya haya visitado el Museo de Segovia en anteriores ocasiones, pueda estar interesado en estas piezas por su temática, procedencia o significado.

La pieza elegida para los meses de mayo y junio es una maqueta de un molino harinero, en concreto la zona de las muelas, parte destinada a la molturación del cereal que realiza el trabajo de romper el grano y convertirlo en harina. Fue fabricada en 1988 por el taller de maquetas ‘Anthica’, por encargo del Museo de Segovia, de las manos del maquetista Eduardo Cristóbal, que tomó como ejemplo el molino eléctrico de la localidad segoviana de Madrona, actualmente convertido en el bar ‘El Molino’, donde se conserva la maquinaria original. La maqueta es dinámica y se acciona mediante una manivela.

El cuerpo principal de la maqueta es de forma prismática con base cuadrada, que representa el zócalo donde se emplazan las muelas (discos de piedra), elevadas del suelo del edificio a aproximadamente un metro. Si se contempla la maqueta de frente, a la izquierda se encuentra la cabria, que es una sencilla grúa de madera formada por un pie derecho y un travesaño en su parte superior, que hace de brazo de la grúa y está reforzado por una tornapunta también de madera. La función de esta grúa es elevar las piedras o muelas y darles la vuelta para volverlas a tallar cuando se gastan. Para esta labor tiene la llamada media luna que, a modo de arco de medio punto y por medio de dos bulones (tornillos grandes), enganchaba la muela, y con el tornillo superior se izaba hasta conseguir espacio para voltearla.

En la parte central del zócalo están emplazadas las muelas. La inferior, que está fija, se denomina ‘solera’, y la superior, la que gira, ‘volandera’. Las piedras son cilíndricas y las originales pesan alrededor de los 900 kilogramos. Las muelas están cubiertas por una pieza de madera cilíndrica, el guardapolvos, que evita que la harina se pierda en el proceso de molturación. Sobre el guardapolvos hay un armazón de madera o ‘burro’ que soporta la tolva, pieza con forma de tronco de pirámide invertida, donde se echa el grano. De la tolva, el grano cae al cuezo, cuya misión es dosificar el grano que entra en las muelas por el orificio superior de la tapa, justo encima del ojo de la volandera.

Automatismo más antiguo inventado

Esta dosificación se realiza por medio de un sistema sencillo e ingenioso. El cuezo está suspendido debajo de la tolva, atado por cuerdas que, según se regule la tensión de éstas, su inclinación variará y se podrá ajustar también la fricción entre el cuezo y el triquitraque. Cuando el molino está en movimiento, el triquitraque, con sus ranuras, golpeará al cuezo, con mayor o menor intensidad dependiendo del tensado y de la velocidad de giro y así éste hará vibrar al cuezo facilitando la caída del grano. Este sistema se posiblemente el automatismo más antiguo inventado.

El grano, una vez que entra por el ojo de la solera y debido a la fuerza centrífuga, pasa entre las dos muelas en donde primeramente se rompe y después se convierte en harina que sale expulsada perimetralmente y es recogida por el guardapolvos, de donde sale por una trampilla. Para una correcta molturación se debe poder variar el espacio entre las dos muelas. Esta operación se hace con el mando del alivio. Si las piedras están muy juntas rozan, se calientan y sale la harina tostada, y si están muy separadas no se molerá adecuadamente.

Las personas que quieran acercarse al Museo de Segovia para observar esta pieza pueden hacerlo en el horario habitual del centro, de 10.00 a 14.00 horas y de 16.00 a 19.00 horas, de martes a sábados; y de 10.00 a 14.00 horas los domingos. Además, los sábados podrán disfrutar de una visita comentada de 13.00 a 13.30 horas.